Un pavo real guarda su mejor truco plegado. Casi todo el día arrastra las plumas largas tras de sí, como un paraguas cerrado. Entonces el ave se gira, las levanta, y sobre su cabeza se abre una pared de ojos que brillan. Ese es el momento que los niños quieren en el papel.
Ahora lo extraño. Ese azul y ese verde tan famosos no son pintura. Una pluma de pavo real casi no tiene pigmento azul ni verde. El brillo nace de estructuras diminutas dentro de la pluma que doblan la luz. El color que ves depende del ángulo y de dónde estés parado. Inclina la pluma y el azul se desliza hacia el verde. Mójala y todo se vuelve marrón.

Empieza por el penacho
Antes de las plumas grandes, mira la cabeza. El pavo real lleva un pequeño abanico de plumas con tallo, como una corona delgada. Es el penacho, y cada tallo termina en un mechón redondo, así que el conjunto parece una fila de antenas diminutas. Es un buen comienzo, una victoria rápida antes de que las plumas largas pidan paciencia.


















