Durante un torneo grande, muchas salas funcionan con noventa minutos de gritos frente al televisor seguidos de una espera larguísima hasta el próximo partido. Los niños sienten esa energía y no tienen dónde ponerla. Una tabla de pared para colorear le da un destino: un mapa creciente del torneo que tu hijo actualiza, una bandera coloreada a la vez, hasta la final.
Combina muy bien con colorear los colores de tu equipo, y convierte cada partido en un pequeño proyecto sin pantallas en lugar de más tiempo frente a una pantalla. Así armas una en unos cinco minutos, y así la mantienes viva durante las tres semanas que importan.
Qué necesitas
Nada elegante. Casi todo ya está en un cajón de la cocina.
- Una hoja grande de papel, o varias hojas de impresora pegadas
- Banderas para colorear de los equipos que tu familia quiera seguir
- Crayones, marcadores o lápices de colores
- Cinta o una barra de pegamento, y una pared o el refrigerador para colgarla







