Tu peque vuelve del jardín con un puñado de hojas en la mano, la mitad ya desmenuzadas, y quiere saber qué son. Esa pregunta es la razón por la que esta colección está ordenada así. En lugar de un montón de hojas bonitas para colorear, cada página está agrupada por su árbol. Así una página se vuelve también una pequeña lección para la próxima salida al aire libre.
Primero colorea la hoja. Mientras el lápiz recorre los lóbulos y las nervaduras, aprendes su forma. Luego sales a caminar y buscas el árbol del que cayó. Ese circuito, de la página al camino y de vuelta, convierte una tarde tranquila en una verdadera búsqueda de hojas.
Por qué los colores aparecen cuando aparecen
Esto es lo que casi todas las páginas de hojas se saltan. Los amarillos y naranjas estuvieron en la hoja todo el verano, escondidos. Una hoja se ve verde porque la clorofila, el pigmento de la fotosíntesis, tapa todo lo demás. Cuando los días se acortan y el árbol deja de reponer clorofila, el verde se apaga. Debajo asoman los carotenoides, la misma familia de pigmentos que da color a las zanahorias. El rojo es otra historia: muchos árboles fabrican el pigmento rojo fresco solo cuando llegan la luz del otoño y el azúcar sobrante. Por eso el Servicio Forestal de EE. UU. describe el color otoñal como un lento destape.

Elegir un color, entonces, no es adornar. Eliges un momento del año de la hoja, y una sola hoja puede llevar verde, dorado y rojo a la vez. Si quieres un repaso rápido de qué colores van juntos, nuestra guía del círculo cromático combina bien con un puñado de lápices otoñales.
La hoja de arce, cinco puntas como una mano
El arce es la hoja que casi todos los niños dibujan cuando piensan en una hoja: cinco lóbulos que salen de un punto como una mano abierta, con muescas poco profundas entre ellos. El arce azucarero se tiñe de los tonos de postal, del dorado al naranja y al escarlata. Colorea un lóbulo cada vez y deja que los tonos se muevan por la hoja en lugar de rellenarla plana.
La hoja de roble, redondeada o con puntas
Los robles se dividen en dos bandos, y la hoja te dice cuál. Los robles blancos tienen lóbulos suaves y redondeados, sin puntas. Los robles rojos tienen lóbulos más afilados, cada uno con una pequeña cerda en la punta. Los dos conservan su hoja hasta tarde, así que un marrón profundo y curtido es el color a elegir. Una bellota en el suelo confirma el árbol.
La hoja de ginkgo, un pequeño abanico
Nada se parece a un ginkgo. La hoja es un abanico, muchas veces partido por el medio, con nervaduras que se abren como las varillas de un abanico plegable en vez de ramificarse desde una línea central. En otoño el ginkgo se vuelve de un amarillo único, parejo, casi irreal, y luego suelta casi todas sus hojas en un día o dos. Un amarillo plano y brillante es la elección honesta aquí.
La hoja de liquidámbar, una estrella de cinco puntas
Levanta una hoja de liquidámbar y es una estrella: cinco puntas afiladas, bordes dentados, una nervadura recta hasta cada punta. Un solo liquidámbar puede volverse amarillo, naranja, rojo y morado a la vez, a veces en la misma rama. Esta es la página para soltarse. No hace falta que dos estrellas coincidan. Solo cuidado con las bolas espinosas que suelta al suelo.
La hoja de abedul y de álamo temblón, pequeña y rápida al viento
Estas son las chiquitas, y se mueven. Las hojas de abedul son óvalos pequeños con punta y bordes finamente dentados. Las de álamo temblón son casi redondas sobre tallos aplanados, por eso todo un álamo tiembla con la brisa más leve. Las dos se vuelven de un amarillo limpio y brillante. Deja estas páginas sencillas y que el color haga el trabajo.
Lleva tus páginas al paseo
Al aire libre las páginas se ganan su lugar. Lleva las que coloreaste, o una en blanco sujeta a una tabla, y compara lo que hay en el papel con lo que hay en el suelo. Aquí va la versión corta, del tamaño de un bolsillo.
| Forma de la hoja | Árbol | Cómo reconocerlo |
|---|---|---|
| Cinco puntas como una mano | Arce | Muescas suaves, del dorado al escarlata |
| Lóbulos redondos o con puntas | Roble | Bellotas cerca en el suelo |
| Pequeño abanico | Ginkgo | Nervaduras en abanico, todo amarillo |
| Estrella de cinco puntas | Liquidámbar | Puntas dentadas, bolas espinosas |
| Óvalo pequeño o casi redondo | Abedul o álamo | Tiembla con el viento, amarillo brillante |
Cuando un niño sabe nombrar cinco, el resto del jardín se abre. Las hojas de fresno llegan en filas plumosas de foliolos, los álamos se ponen amarillo mantequilla, y cada paseo trae algo nuevo para llevar a casa y prensar.
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Dibujo para colorear de hoja de fresno
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Dibujo para colorear de hoja de roble
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Dibujo para colorear de rama de abedul
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