En algún lugar, este mes, la puerta de un refrigerador va a estrenar una obra de arte nueva. Un sol de crayón con rayos verdes. Una abuela dibujada un poco más grande que la casa de atrás. Los abuelos guardan estas cosas. Van al refrigerador, a la billetera, detrás de un vidrio en la pared del pasillo. Y siguen ahí mucho después de que el niño creció más alto que el marco de la puerta.
Una página para colorear es un buen comienzo. Le entrega el dibujo al niño y le deja las decisiones. ¿De qué color es el suéter de la abuela? ¿Qué tan rojo va el corazón? La página hace la parte difícil. El niño hace la parte que la vuelve suya.

Las páginas de retrato
Empieza por la persona. Una abuela con sus lentes y su tetera. Un abuelo en el porche con una caña de pescar que tiene desde antes que cualquier nieto. Estas páginas funcionan porque el niño ya conoce estos detalles de memoria, y colorearlos se siente como prestar atención.
Deja que se queden los detalles pequeños. Si el suéter del abuelo siempre es verde, coloréalo verde. Si la abuela siempre tiene un gato en el regazo, ese gato no sobra. El regalo es el reconocimiento.
Las páginas de "te quiero"
Algunas páginas se saltan la escena y van directo al sentimiento. Un corazón del tamaño de toda la hoja. Un ramo con un moño. Un cartel que espera un nombre. Estas son las que eligen los niños cuando quieren decir algo para lo que todavía no tienen palabras.
Aquí también hay lugar para un mensaje. El niño colorea las flores y después, en el espacio en blanco, escribe el nombre de la abuela con su propia letra. Las letras temblorosas son la mitad del encanto.
Las páginas que colorean juntos
La mejor versión de esta fecha llega antes de envolver ningún regalo: los dos en la mesa, una hoja entre ellos, discutiendo con cariño si el cielo puede ser morado. Abuelos que hornean, que pescan, que leen un cuento bajo una manta: coloréalas juntos cuando haya visita, o manda una antes para que ya quede algo esperando a que lo terminen lado a lado.
Colorear va despacio, y eso le queda bien a una tarde larga. Nadie mira el reloj. Casi siempre ese es el punto.
Las páginas pequeñas para enviar
No todos los abuelos viven a la vuelta de la esquina. Para los que están a unos países o a un océano, el truco es que sea chico: un solo girasol, un corazón grande, un globo aerostático que flota sobre nada en particular. Un niño pequeño termina de una sola vez una página simple y de líneas gruesas, y una hoja plana se dobla fácil dentro de un sobre.
Mándala con tiempo. El correo se toma lo suyo, y un dibujo coloreado merece llegar mientras los colores todavía se sienten frescos.
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Imprime, colorea y regala
Aquí está el set completo. Elige la página que más se parezca a tu propio abuelo o abuela, entrega los crayones y deja que cada color lo decida el niño. La página terminada va a un lugar donde la van a mirar durante mucho tiempo.

Dibujo para colorear de corazón con encaje
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Abuela junto a la chimenea dibujo para colorear
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Dibujo para colorear de Girasol Feliz
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