Es la primera semana de noviembre y el alféizar sigue vacío. Alguien en tu casa acaba de preguntar qué es Diwali, porque lo celebra un compañero de clase, o tu propia familia, o la maestra mandó una nota sobre un festival de las luces. Estos dibujos de Diwali para colorear siguen las preguntas de tu peque en el orden en que suelen llegar, con una respuesta corta y con fuente, y algo para colorear en cada una.
Este año el día principal cae el domingo 8 de noviembre, la noche de Lakshmi Puja (calendario de fiestas de Haindavam).
¿Por qué se llama festival de las luces?
El nombre lo dice. Diwali viene de la palabra sánscrita Dipavali, que significa «una fila o serie de luces» (Wikipedia). Lo celebran hindúes, jainistas, sijes y budistas newar, y la fiesta dura cinco días (Wikipedia).
La luz de esa fila es un diya: una lamparita de barro llena de aceite. Las familias las encienden y las mantienen encendidas los cinco días (Wikipedia). Para un niño, esa es la primera respuesta, y cabe en una mano.
Empieza con una lámpara. El borde de pétalos es lo bastante grande para una niña de cuatro años, y la llama tiene dos capas para quien quiera poner amarillo dentro del naranja.

¿Por qué las familias ponen lámparas por todas partes?
Una lámpara es una lámpara. Una casa entera llena de ellas es Diwali. Según el calendario de fiestas, cada rincón de la casa se ilumina con lámparas de aceite y luces de colores para guiar a la diosa (Haindavam). La diosa es Lakshmi, a quien muchos hindúes asocian con la fiesta como diosa de la riqueza y la prosperidad (Wikipedia).
La gran idea detrás de tantas lámparas es fácil de contar a un niño: la luz vence a la oscuridad, el bien al mal, el saber a la ignorancia (Haindavam). Una niña de cinco años lo dice así: «ganan las luces». Y casi es eso.
Estos dos dibujos ponen las lámparas donde las ponen las familias: en fila junto a la ventana y en cada escalón hasta la puerta.
¿Qué es el dibujo de la puerta de entrada?
Es un rangoli. Mujeres y niños decoran las entradas con rangolis, diseños de colores hechos con harina de arroz, pétalos de flores, arroz teñido o arena de colores (Wikipedia). El dibujo va en el suelo de la entrada para dar la bienvenida a los invitados y a lo divino (Haindavam).
En papel, un rangoli se colorea mejor del centro hacia afuera. Elige tres colores y repítelos anillo por anillo, así el dibujo sigue siendo un patrón aunque las manos pequeñas se escapen un poco.
El cuadrado de puntos es el más fácil de los tres, y la corona de loto, el que querrá una niña de ocho años. Si los dibujos redondos gustan, nuestros mandalas para ir más despacio usan el mismo truco: un anillo cada vez.
¿Qué historia cuentan las familias?
Cada familia cuenta su historia, y vale la pena decirlo en voz alta en clase. Una que cuentan muchas familias hindúes es la de Rama, Sita, Lakshmana y Hanuman, que llegaron a la ciudad de Ayodhya tras catorce años lejos, después de vencer al rey demonio Ravana (Wikipedia).
Para un niño pequeño, toda la historia cabe en dos frases: un príncipe tuvo que irse de casa mucho tiempo y volvió, y el rey malo no ganó. Las familias jainistas y sijes tienen sus propias historias para estos días, así que si una familia de la clase lo celebra, pregúntale cuál cuenta.
¿Qué pasa los otros días?
Cinco días son una fiesta larga, y los niños se fijan en todo lo que rodea a las lámparas. Antes, las familias limpian y decoran la casa. El día de fiesta se ponen su mejor ropa, comen en familia y comparten mithai, es decir, dulces, y regalos (Wikipedia).
Por eso los dos últimos dibujos son el plato y el paquete.
Los dulces redondos son ladoo y los de rombo, barfi, y quien quiera puede darle a cada almendra de encima su propio color. Para más formas redondas hasta el fin de semana:
¿Qué más te apetece colorear?
Elige o escribe una idea — se abre en otra pestaña.
¿Sirve una lámpara de papel?
Sirve, y en un alféizar al que llega tu peque es la mejor lámpara. Colorea el diya, recorta la lámpara y dobla una tira de cartulina como soporte por detrás. Pon tres o cuatro en fila y tendrán su propia fila de luces. Las lámparas de aceite de verdad se quedan con un adulto.











