Hay un rato entre las cuatro y las cinco de la tarde cuando nada interesa. La merienda ya está. Para la cena falta mucho. La cocina está caliente. Un dibujo de helado para colorear sostiene ese rato. No toda la tarde. Solo lo suficiente.
Las cuatro familias que siempre se imprimen
El catálogo tiene más dibujos de helados de los que un niño imprime en un verano. Tras unas semanas de pruebas, cuatro formas se ganan la tinta de la impresora. Aquí están, con las páginas que recomendamos.
Conos clásicos
Un cono es lo más fácil para empezar. El contorno es simple, la bola redonda, la textura del cono perdona cualquier trazo. Los más pequeños encuentran el cono antes que el sundae. Los mayores siguen coloreando un cono kawaii con el mismo cuidado que un sundae. Dos bolas o una, el cono es la página que justifica imprimir.
Sundaes para coloristas seguros
Un sundae tiene más superficie, más toppings, más decisiones. Cereza roja arriba. La crema en blanco, o con un rosa suave. Salsa de chocolate en marrón con cuidado. El sundae premia al niño que aguanta quince minutos y decide. Se lo das al de segundo grado, no al de tres años.


















