Hay un rato entre las cuatro y las cinco de la tarde cuando nada interesa. La merienda ya está. Para la cena falta mucho. La cocina está caliente. Un dibujo de helado para colorear sostiene ese rato. No toda la tarde. Solo lo suficiente.
Las cuatro familias que siempre se imprimen
El catálogo tiene más dibujos de helados de los que un niño imprime en un verano. Tras unas semanas de pruebas, cuatro formas se ganan la tinta de la impresora. Aquí están, con las páginas que recomendamos.
Conos clásicos
Un cono es lo más fácil para empezar. El contorno es simple, la bola redonda, la textura del cono perdona cualquier trazo. Los más pequeños encuentran el cono antes que el sundae. Los mayores siguen coloreando un cono kawaii con el mismo cuidado que un sundae. Dos bolas o una, el cono es la página que justifica imprimir.
Sundaes para coloristas seguros
Un sundae tiene más superficie, más toppings, más decisiones. Cereza roja arriba. La crema en blanco, o con un rosa suave. Salsa de chocolate en marrón con cuidado. El sundae premia al niño que aguanta quince minutos y decide. Se lo das al de segundo grado, no al de tres años.
Paletas para las victorias rápidas
Las paletas son lo que más se imprime. La forma es simple, el palo recto, un color fuerte sobre una superficie lisa, eso es todo el trabajo. Cinco minutos de principio a fin. Seis seguidas antes de almorzar. Estas páginas están arriba del montón cuando hace falta una victoria rápida, o cuando un primo más pequeño aparece sin avisar.
El camión de helados, el favorito subestimado
El camión hace algo que los demás no pueden. Es una pequeña escena. Un camión, una ventana, un niño en el mostrador, un toldo encima. El niño deja de colorear un momento y empieza a decidir qué sabor lleva el cono que asoma. Le pone nombre al camión. Escribe el precio en la pizarra. La página del camión termina pegada al refrigerador.
Tres trucos pequeños que valen la impresión
- 1Imprime de más las fáciles. Las paletas y los conos de una bola se colorean dos veces seguidas. Una segunda copia espera sobre la mesa, lista para el niño que quiere empezar de nuevo.
- 2Acompaña con algo frío de verdad. Limonada, agua con una rodaja de limón, un cuenco pequeño de frutos rojos. La bebida convierte el colorear en un ritual, no en un sustituto de la pantalla.
- 3Marcadores delgados. Lápices o rotuladores finos, no los gruesos con olor. Las líneas finas respetan los detalles, sobre todo en el camión, donde el toldo y la pizarra del menú quedan muy cerca.
Lado a lado
Si tienes diez minutos, imprime una paleta y un cono. Saca cuatro lápices en colores de verano. Rosa, amarillo, verde claro, azul cielo. Deja al niño elegir cuál pintar primero. Diez minutos se van.
Si tienes una hora, imprime una de cada familia. Apílalas en el orden en el que un niño se comería el helado. Paleta, cono, sundae, camión. Coloréalas en ese orden. La del camión va al refrigerador cuando esté lista.
Imprime, colorea, repite
Abajo está la colección completa de helados. Imprime unas cuantas, colorea lo que quieras, y vuelve la semana que viene. Ocho páginas dan para más de lo que parecen cuando la tarde está caliente y la cocina necesita algo que hacer.
Una tarde de verano es más corta de lo que recuerdas. Los dibujos de helados la alargan veinte minutos.














