El lunes por la mañana, la cesta está en la ventana del kínder, forrada con un paño de cocina y todavía vacía. El viernes tiene que estar llena, y el domingo estará delante de un altar, bajo una corona hecha de trigo.
Por qué una cesta va a la iglesia el primer domingo de octubre
Erntedank es la fiesta de acción de gracias por la cosecha de las iglesias alemanas. Los obispos católicos de Alemania la fijaron en 1972 en el primer domingo de octubre, y las iglesias protestantes también la celebran casi siempre ese domingo (Erzbistum Köln, EKD). Este año cae el domingo 4 de octubre.
La idea es mucho más antigua que la fecha. En el norte de Europa ya había ritos para dar gracias por la cosecha antes del cristianismo, y las comunidades cristianas celebraban Erntedank en el siglo III (religionen-entdecken.de). Lo que ve un niño hoy es más sencillo: un altar lleno de comida y una corona tejida con espigas. En muchas parroquias la corona sale en procesión y después se cuelga en la iglesia (EKD).

La cesta la puede armar tu peque. La lista de la EKD de lo que adorna el altar parece una lista de la compra: espigas, manzanas, calabazas, miel, girasoles, pan y uvas. Así que este recorrido va a los lugares de donde viene todo eso, parada por parada, con un dibujo para cada una.
Primera parada, el campo: el trigo y el pan que sale de él
El cereal está en todos los altares de la cosecha, porque la corona misma está hecha de él. Llega a la cesta de dos formas: las espigas recién traídas del campo y el pan hecho con ellas. El arzobispado de Colonia lo dice sin rodeos: se da gracias sobre todo por el pan de cada día.
Los dos dibujos de abajo cuentan esa historia en un paso. La gavilla es el antes y la hogaza es el después. Pinta las espigas de dorado y la corteza de un marrón más oscuro, y luego pregunta qué pasó en medio. Un niño de cinco años suele llegar hasta «lo hizo el panadero», y es una buena respuesta.
Segunda parada, el huerto: las manzanas
Las manzanas son lo más fácil de meter en una cesta de verdad, y casi todos los niños han recogido alguna con sus propias manos. Estos tres dibujos siguen a la manzana de la rama a la cesta: un árbol cargado de fruta, un niño en una escalera pequeña que estira el brazo hacia la más grande, y una cesta a rebosar bajo un paño de cuadros.
Roja, amarilla, verde o las tres en la misma manzana: aquí vale cualquier color. Si tu peque quiere pasar el día entero entre los árboles, los dibujos de manzanas que siguen un día en el huerto continúan del árbol al pastel.
Tercera parada, el jardín: calabazas, girasoles y uvas
En el jardín los colores suben de volumen. Una caja con calabazas y girasoles es el altar entero en miniatura. Un girasol alto le da a un niño pequeño una forma grande y unas cuantas hojas anchas. El racimo de uvas es un juego de contar disfrazado de dibujo, porque cada uva es su propio círculo.
Las calabazas se merecen una tarde tranquila para ellas solas, y los dibujos de calabazas para una tarde en el huerto se la dan.
Qué pasa con la cesta después del domingo
Después de la misa, la comida del altar sigue su camino. Muchas parroquias reparten los alimentos entre quienes asistieron o los llevan a personas que los necesitan (EKD). Algunas los convierten en una comida compartida, abierta a todo el mundo, crea en lo que crea (religionen-entdecken.de).
Eso es lo que los niños recuerdan, así que cuéntaselo antes del domingo. La manzana que lleven el viernes puede terminar en la mesa de otra familia. Una cesta de papel puede hacer el mismo viaje: pintarla, firmarla y regalarla a una vecina, a los abuelos o a la familia de al lado.
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La última parada: la cesta llena
Dos dibujos cierran el recorrido. En el primero está todo lo de todas las paradas dentro de una cesta de mimbre: manzanas, una calabaza, uvas, una hogaza redonda y unas espigas de trigo. El segundo es la misma cesta vacía, con mucho espacio por encima del borde.
Dale la cesta vacía al niño que ya sabe qué llevaría. Una ciruela dibujada, un tarro de miel o una sola zanahoria valen tanto como cualquier cosa del altar.
Una cesta de la cosecha solo está terminada cuando alguien ha elegido qué va dentro, así que deja que elija tu peque.












