En internet hay más páginas para colorear de dragones de las que tu impresora alcanzará a imprimir. No queremos engordar el montón. Esto es una selección breve, ya filtrada: pensada para una hora en la mesa de la cocina y, después, para la puerta de la nevera.
A continuación, una receta de cinco pasos para esa hora y un puñado de páginas que vale la pena imprimir. Sin relleno, sin 25+, sin agobios.
El motivo: los dragones están justo entre lo un poco aterrador y lo un poco gracioso, que es exactamente donde le gusta vivir a un niño de cuatro años.
Cinco pasos para una hora tranquila con dragones
- 1Primero el dragón, después la merienda. Abre unas cuantas páginas en una pestaña, deja que tu hijo deslice durante sesenta segundos y cédele la decisión. Imprime el que haya señalado.
- 2Imprime en papel normal. Nada de cartulina, nada de papel fotográfico. El papel común aguanta crayón, marcador y lápiz acuarelable lo suficiente, y no será una pena si el dragón acaba manchado. Saca dos copias, por si alguien echa mano de las tijeras.
- 3Siéntate en algún sitio con una ventana cerca y un vaso de agua a mano. La luz ayuda. El agua es para el niño, no para la página.















