Las guías de fiestas adoran un programa de juegos para la primera media hora. Casi nunca se cumple, porque la mitad de los invitados todavía viene en camino.
Lo difícil de un cumpleaños en casa es el goteo: un invitado a las tres y cinco, dos más a las tres y diez, y a las tres y veinte el más tímido parado en el pasillo con su regalo. Esta guía arma una mesa para colorear que funciona sin ti: una mesa, tres zonas, dibujos impresos según la temática de la fiesta y un cordel en la pared donde termina cada dibujo listo.
Por qué la llegada necesita una tarea
Los niños que entran a un cuarto lleno de desconocidos suelen pegarse a ti o salir corriendo. Una mesa para colorear les da una tercera opción: sentarse junto a alguien y hacer lo mismo. En desarrollo infantil esto se llama juego asociativo, una de las etapas del juego que describió la socióloga Mildred Parten. Los niños usan los mismos materiales lado a lado, quizá conversan, y nadie tiene que ponerse de acuerdo en un resultado común. Según la guía de Healthline revisada por un médico, esta etapa suele empezar a los 3 o 4 años y dura hasta los 5, más o menos. Es justo la edad de la mayoría de los invitados.
Por eso un dibujo funciona mejor que un juego con reglas para arrancar. Un juego necesita a todos en el cuarto antes de empezar. Un dibujo empieza en cuanto se sienta el primer niño, y el quinto invitado se suma sin interrumpir a nadie.
Qué va en la mesa
Mantén la lista corta. Todo lo que hay en ella debe sobrevivir a un niño de cinco años con ropa de fiesta.
- Un mantel de papel, o un rollo de papel liso pegado con cinta, para que los trazos que se escapan caigan en un lugar inofensivo.
- Tres dibujos por invitado, impresos la noche anterior. Nuestra guía para imprimir dibujos para colorear en casa explica el papel y la escala.
- Crayones en vasos, un vaso por cada dos sillas. Si quieres plumones, que sean lavables, y la comparación entre plumones lavables y normales explica por qué importa con una camisa de fiesta.
- Un cordel de algodón y una bolsa de pinzas de madera.
- Un lápiz para los nombres, que se queda en tu bolsillo.
Arma la mesa en tres zonas
Organiza la mesa para que se lea de un extremo al otro. Un niño que nunca estuvo en tu casa debe poder seguirla sin que nadie le explique nada.
- 1Elegir. En el extremo más cercano a la puerta, abre los dibujos en tres pilas pequeñas, un motivo por pila. Cinco o seis hojas por pila bastan; guarda el resto en una carpeta debajo de la mesa y repón. Una pila alta hace lenta la elección, y ahí es donde se atascan los que van llegando.
- 2Colorear. El centro de la mesa es para las sillas y los vasos de crayones. Pon una silla más de los niños que esperas en la primera media hora, así nadie que llegue tarde tiene que pedir que le hagan lugar.
- 3Colgar. Ata el cordel en una pared cerca de la puerta, a la altura del hombro de un niño. Cada dibujo terminado va al cordel con una pinza.
Escribe el nombre de cada niño en el reverso en cuanto cuelgue su dibujo. Te ahorras la discusión de quién es el dueño de cada dinosaurio a la hora de irse.
Imprime dibujos según la temática
Los dibujos son lo que conecta la mesa con esta fiesta en particular. Imprime dos tipos: algunos dibujos de cumpleaños que cualquier invitado reconoce y una pila con la temática de la fiesta.
La corona es el dibujo que los niños se ponen: se recorta después de colorearla, se pegan los extremos formando un aro y la primera es para quien cumple años. Para la pila temática, una fiesta de dinosaurios puede tomar de nuestros dinosaurios para una semana de lluvia, y una fiesta pirata de los dibujos de piratas donde los niños diseñan su propia bandera. Que los motivos sean grandes y sencillos. Un invitado tiene veinte minutos en la mesa, y un dibujo que no se puede terminar en ese tiempo queda abandonado a medias.
Cuando la mesa deja de funcionar sola
Casi todos los problemas en una mesa de fiesta vienen de una de cuatro cosas.
- Premios. En cuanto hay un dibujo ganador, la mesa se vuelve una competencia y el invitado más chico deja de colorear. Cuelga todos los dibujos y no califiques ninguno.
- Plumones sin tapa. Un plumón abierto sobre una alfombra clara es la única mancha que dura más que la fiesta. Junta las tapas en un vaso y mantén los plumones lejos de los menores de cuatro años.
- Edades muy distintas. Un hermanito de dos años y una niña de ocho en la misma mesa necesitan dibujos distintos. Deja una pila de formas muy simples en la zona de elegir y que cualquiera tome de ahí; las reglas son las mismas para todos.
- El niño que no quiere sentarse. No gastes energía convenciéndolo. Dale la bolsa de pinzas y una tarea en el cordel. A algunos niños les resulta más fácil llegar a la mesa desde una tarea que desde una invitación.
Si las pilas se acaban a mitad de la fiesta, nuestro buscador encuentra más en segundos:
¿Qué más te apetece colorear?
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Que el cordel sea la despedida
Cuando sale el pastel, el cordel está lleno y ya nadie colorea. Está bien: la mesa ya cumplió. Deja el cordel puesto. Cuando llegan los papás a recogerlos, cada niño descuelga su propio dibujo y se lo lleva. Es una despedida más tranquila que buscar un zapato perdido, y de paso es algo para la bolsita de recuerdos.







