Un marcapáginas con un gato arriba. Una tarjeta en blanco con una línea para el nombre. Una bolsa de tela donde caben tres álbumes ilustrados. Eso es todo lo que necesitas para la primera visita a la biblioteca, y dos de las tres cosas salen de tu impresora.
España celebra sus bibliotecas el sábado 24 de octubre, y las bibliotecas escolares y municipales lo festejan durante los días de alrededor. Estos dibujos de biblioteca para colorear acompañan una visita entera, desde la mesa de la cocina hasta la estantería y de vuelta a casa, con algo que colorear en cada parada. Sirven en cualquier pueblo o ciudad con biblioteca, aunque allí no haya fiesta este mes.
Por qué las bibliotecas tienen su día en octubre
Cada 24 de octubre se celebra en España el Día de las Bibliotecas. La idea partió de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, gente a la que le importan los libros para niños, y se celebra cada año desde 1997. La fecha recuerda a la gran biblioteca de Sarajevo, que ardió en 1992: una biblioteca es algo que un pueblo tiene que cuidar.
Cada año trae un cartel nuevo y un lema. El cartel de 2025 lo dibujó la ilustradora Laura Wächter, según el Ministerio de Cultura. El lema de 2026 es "Sin profesionales, no hay bibliotecas". Es una frase que tu peque de cinco años entiende enseguida, porque señala directamente a la persona del mostrador.
Antes de salir: colorea un marcapáginas
El marcapáginas es el dibujo que un niño termina más rápido, y tiene trabajo en cuanto está listo. Colorea el animal o el cohete de arriba y deja clara la tira larga, para que quede sitio para un nombre o un dibujito más adelante.
Imprime las tiras en papel más grueso si tienes (nuestra guía sobre el papel para colorear explica cuándo basta con el folio normal), recorta por la línea de fuera y pasa un trozo de lana por el agujero. Haz dos: uno para el libro que elija tu peque y otro para el que elijas tú. El marcapáginas además evita la esquina doblada, que en un libro de la biblioteca le toca alisar al siguiente lector.
En el mostrador: un carné con su propio nombre
Muchas bibliotecas dan a los niños su propio carné, y las normas cambian de un sitio a otro, así que pregunta en el mostrador qué tienes que llevar. Mientras llega el de verdad, la versión de papel sirve para practicar.

Tu peque escribe su nombre en la línea, o lo escribes tú y lo repasa. El cuadrado es para un autorretrato. El círculo se queda vacío hasta la visita: pregunta al bibliotecario si le pone un sello. Si lo hace, ese sello es el lema del año en acción, una persona de verdad detrás del mostrador haciendo su trabajo para un lector pequeño.
Entre las estanterías: tres libros, ni uno más
Una pared entera de cuentos puede bloquear a un niño de cuatro años. Tres libros caben en unas manos pequeñas y en una cabeza pequeña. Llevad uno que tu peque elija por la portada, otro que elijas tú y otro que recomiende el bibliotecario. El tercero es el que nadie en tu casa habría encontrado.
Los tres dibujos siguen el mismo camino: el rincón de los cojines, un libro del que sale su propia historia y el rincón de lectura donde los libros acaban en casa.
De vuelta en casa: el marcapáginas se pone a trabajar
Esa misma noche el marcapáginas entra en el primer libro. Si el libro de la biblioteca se convierte en el cuento de antes de dormir, la rutina de nuestro artículo sobre colorear antes de dormir encaja muy bien: primero un dibujo pequeño, luego el cuento.
Apunta la fecha de devolución en el calendario y deja que tu peque dibuje un librito al lado. Una fecha con un dibujo al lado es una fecha que un niño recuerda, y te la recuerda a ti.
¿Qué más te apetece colorear?
Elige o escribe una idea — se abre en otra pestaña.
La pregunta que todo niño hace en el mostrador
¿Cuántos libros me puedo llevar? Los que diga el bibliotecario, y el carné que llevas en el bolsillo es como lleva la cuenta.
Y ya está: la bolsa llena, el marcapáginas dentro y la próxima visita con fecha.









